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5 formas fáciles y eficaces de acceder al presente
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5 formas fáciles y eficaces de acceder al presente

¿Cómo te escapas de estar presente?

Somos parte de una sociedad que le aterroriza el sentir. Nos hemos convertido en escapistas profesionales y especializados en buscar formas creativas y socialmente aceptadas para no estar en contacto con nuestros sentimientos, especialmente aquellos que etiquetamos de malos, inadecuados o incorrectos (i.e. rabia, ira, tristeza, dolor, envidia).

Cada uno de nosotros tiene una forma predilecta de dopar las emociones, que incluyen aquellas estrategias al parecer usuales como el consumo de alcohol y drogas, hasta sentarnos horas en frente de la televisión, rellenarnos de comida, deslizar nuestros dedos desde Facebook a Instagram o a Twitter, para seguir en “estatus zombi”. Algunos de nosotros, más precavidos, buscamos actividades que puedan parecer saludables o socialmente recomendadas como trabajar arduamente, saltar de una meta a otra o hacer ejercicios incesantemente. Estas actividades en sí no son erróneas o negativas, pero la intención inconsciente de separación del sentir detrás de la actividad es la base de nuestro reto. Entonces, te invito a meditar si estás actuando para huir de un encuentro cercano con tus sentimientos. Piénsalo, ¿cuáles son tus formas predilectas de escape?

¿Cuál es tu impulso para escapar?

Yo me declaro escapista profesional. Mis formas de escape predilectas, al ojo no entrenado, parecían actividades de alto rango. Por años me concentré en acumular títulos universitarios, maestrías, especialidades, puestos de prestigio dentro de mi organización. Tenía más siglas detrás de mi nombre que las que podían caber dentro de mi tarjeta de presentación: VP, CRC, NLP, MBA, MFA y mientras el proceso de adquirir estos estudios fue gratificante en muchas formas, la gasolina que impulsaba esta incesante búsqueda era “el no ser suficiente”. Este tipo de gasolina es muy cara y de bajo octanaje. Indudablemente, quedaba exhausta y el vacío que sentía en el pecho salía a relucir después del “high temporal” adquirido con ese nuevo diploma, esa nueva promoción o meta alcanzada. Posteriormente, seguía una creciente ansiedad de buscar la siguiente actividad que llenara los espacios de silencio donde las voces de mi alma se podían escuchar. ¿Sabes cuál es tu droga de elección? Contempla…

Aquel vacío que tratamos de llenar: sentimientos no expresados

Estoy segura de que, si estás leyendo este artículo, has sentido ese vacío y has usado actividades para escapar del presente. Esta experiencia es parte de la condición humana actual y si estamos evadiendo el sentir, entonces, ¿a dónde se van esos sentimientos despreciados? ¿se desaparecen? La verdad es que no se van. Como todos sabemos por nuestras clases de física, la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Entonces esas emociones reprimidas se acumulan dentro de nuestro ser y muchos llevamos cargas muy pesadas de sentimientos no expresados. ¿Esto tiene sentido para ti?

Una vez escuché decir a Deepak Chopra que los sentimientos tienen sentimientos y cómo niños pequeños buscan llamar tu atención. Inicialmente, de forma más expresa al ser ignorados, empiezan a recluirse y permanecen silenciosos, esperando el momento indicado para surgir y recalcar su punto. De allí los dolores de cuerpo misteriosos, las rabias al manejar, gente que pierde la cabeza…, así hemos escuchado a personas decir: “era tan calmado, no sé qué le pasó, estaba como poseído”. Pues sí, cada uno de nosotros tiene sus demonios.

El autor Eckhart Tolle, en su libro El Poder del Ahora, llama a este cúmulo de sentimientos no expresados, “el cuerpo del dolor”. Es como una entidad que reside dentro de nuestro ser y está compuesta de todos esos sentimientos no expresados y situaciones no liberadas a totalidad. Entonces, puedes preguntar ¿cómo hacemos para expresar estas emociones, liberarnos de este “cuerpo del dolor” y llenar ese vacío que nos carcome?

Conéctate con el presente antes de que el universo te requiera hacerlo

La llave está en el presente y en el estar presente con lo que sentimos y crear el espacio para procesar, sentir y trasformar estas energías. ¿Cómo hacemos esto?  En mi caso, el universo me dio la oportunidad de experimentar este proceso de reconexión al enfermarme con debilitantes mareos, dolor corporal y niebla mental. Al estar en ese estado no podía refugiarme en la televisión, libros o salidas con amigos. Simplemente me tocaba estar conmigo misma sintiendo todo aquello que había reunido por años. Me di cuenta de qué tan culpable me sentía al no hacer nada y solo descansar. Me di cuenta de que me sentía inútil al no estar constantemente ocupada.  Por medio de la introspección, la ayuda de varios guías, así como la aplicación de técnicas y prácticas, pude empezar a reanudar mi relación con el sentir. A continuación, enumero mis cinco prácticas favoritas, para luego desarrollar cada una de ellas:

  1. Conectándote con el presente por medio de la respiración.
  2. Actividades que te conectan al flow.
  3. Activando tus sentidos.
  4. El agradecimiento hace magia.
  5. Llevar un diario de sentimientos.

Conectándote con el presente por medio de la respiración

Las prácticas de respiración son una de las formas más eficaces de conectarte con el presente. Puede ser tan simple como el observar tu inhalar y exhalar. Muchos de mis clientes la encuentran fácil y eficaz. Hazlo conmigo en estos momentos, simplemente siente el aire entrando a tus fosas nasales, pasando por tu laringe, llenando tu pecho. ¿Ves? Date cuenta de que tan solo con observar tu respiración, las revoluciones de tu mente bajan y la loca del penthouse (esa vocecita imparable) se silencia por un momento y empiezas reconectar con tu esencia.

Actividades que te conectan al flow

¿Alguna vez has tenido la sensación de que el tiempo desaparece y te sientes conectado? En inglés le llaman estar en tu flow.  A mí me sucede cuando estoy haciendo arte, ejercicio o cuando bailo. A algunas personas les pasa al jugar deportes o surfear, cocinar, cantar o al caminar en la naturaleza. ¿Cuáles son las formas en que te conectas con tu flow? Si no puedes pensar en una actividad actual, entonces piensa en la forma en que te conectabas cuando eras niño.

Activando tus sentidos

Una de mis formas favoritas de estar en el presente es trayendo todos los sentidos a actividades que normalmente consideramos mundanas. Por ejemplo, la siguiente taza de café (y si no tomas café, pues tu siguiente bebida o comida), permítete tomarla en tus manos, sentir la temperatura, inhalar el aroma, saborearla y sentir la sensación del líquido cuando toca tus labios, tu lengua. Es una experiencia totalmente diferente al tragar los sorbos, mientras revisamos el celular y pensamos en la lista de cosas pendientes para nuestro día. Date el regalo de envolver todos tus sentidos de presencia al caminar, al estar con tus hijos y familiares. Observa la belleza a tu alrededor, mira a los ojos a la persona que está al frente de ti, observa tu respiración, aunque sea por 15 segundos y empezarás a reconectar.

El agradecimiento hace magia

El agradecimiento es una de las prácticas más eficaces que he encontrado para cambiar enfoques e inmediatamente darnos cuenta de cuán bendecidos somos. Empieza desde hoy a llevar un cuaderno de gratitud donde apuntas aquellas cosas por las cuales agradeces. Verás que cuando empiezas a escribir, poco a poco esta lista fluye más fácil. ¡Es una gran herramienta para conectar con el presente! Te enfoca inmediatamente en la abundancia de lo que tienes ya a tu alcance y desde este punto, seguir creando más abundancia.

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Llevar un diario de sentimientos

Escribe: ¿Qué sientes? ¿Qué necesitas? ¿Qué quieres? Ninguna de estas respuestas puede depender de un tercero. Este ejercicio fue uno de los más determinantes en mi proceso de reconectar con mis emociones. Cuando me preguntaba ¿qué sentía?, respondía con una acción, no con un sentimiento. Te doy un ejemplo, en aquellos tiempos estaba saliendo con un chico que llamaremos Marco y yo tenía grandes deseos de verlo ese fin de semana. Me sentía rara, pero no podía determinar qué sentía porque mi vocabulario de sentimientos estaba muy limitado. Entonces me pregunté, ¿qué siento?, y mi respuesta fue: “quiero ver a Marco”. La persona que me estaba asistiendo con el ejercicio me dijo, “eso no es un sentimiento, es una acción y además depende de un tercero”. Así me quedé nombrando posibles acciones por casi una hora, cuando al final llegué a dar en el clavo. Lo que sentía era ansiedad. Cuando dije: “siento ansiedad” y la pude identificar, me abrió las puertas a sentarme en ese sentimiento y ver qué necesitaba. ¿Cuál era el mensaje que esta ansiedad tenía para mí? Instintivamente quise decir, bueno… es que me gustaría ver a Marco. Más esa no era la respuesta, ya que estaba fuera de mí y dependía de un tercero.

Lo que necesitaba era un espacio de calma, conectar conmigo misma, darme cuenta de que no había parado en toda la semana y de allí poder diseñar algo que yo quería hacer como ir a caminar o hacer ejercicio, meditar. Este ejercicio lo hice a diario por varios meses escribiendo en un cuaderno. Por medio de él pude desarrollar mi leguaje de emociones nuevamente y ahora me toma solo el conectar con mi respiración y preguntarme ¿qué siento?, para así poder ver qué emoción está surgiendo dentro de mí.

Tomando acción y disfrutando el proceso

Todas estas herramientas son eso, herramientas. Alguna resonará más que otra y son útiles en la medida que sean puestas en práctica. También ten paciencia y compasión contigo mismo. Hemos dejado de prestarle atención a nuestras emociones por mucho tiempo y toma un tiempito reanudar esa relación contigo mismo. No esperes meditar un día 15 minutos e inmediatamente llegar al nirvana. Busca apoyo: grupos de meditación o terapias de respiración como las que yo imparto, las cuales lidian específicamente con el cuerpo del dolor. Ve y retoma aquel pasatiempo de pintura o canto que te apasionaba cuando eras niño.

Ve a caminar descalzo en contacto con la naturaleza. Escribe porqué estás agradecido el día de hoy. Perdónate, perdona a otro.

Todos estos pasos son grandes logros en el camino a conectar con tu divinidad y, sobre todo, recuerda que el premio de esta vida está en disfrutar del presente y de la travesía y no en el llegar a un punto final.

Te amo,

Alessandra

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