Agradecer tiene un inmenso poder, eso es algo que he aprendido en estos últimos tiempos, este ejercicio mental de reflexionar sobre todo los motivos por los que tenemos que sentirnos bendecidos y la manera, independientemente de la religión que profesamos, cómo lo expresamos; es la rutina diaria que nos permite iniciar cada mañana desde el primer momento al despertar, decir la palabra GRACIAS.

Voy a escribir mucho sobre este tema en los próximos artículos y, como en cada rutina de elección de deseos e intenciones, estará siempre presente este tan sencillo y al mismo tiempo tan significativo proceso que es decir esa palabra de manera verbalizada, mental, o silente contigo mismo.

Reprogramar nuestro hábito desde el mismo momento de abrir los ojos para agradecer por todo lo que tenemos y por todo lo que estamos creando tener, es el primer paso para atraer toda la abundancia que queremos a nuestras vidas.

Agradecer al despertar

Veamos solo a modo de ejemplo lo común que puede ser en la mayoría de nosotros al despertar, al primer momento de abrir los ojos, lo primero que se nos viene son los “to do´s” (los quehaceres) y saltamos de la cama a lavarnos los dientes y mientras eso ocurre estamos pensando en que tenemos que despertar a los niños, asegurarnos de su maletín, o en la reunión de trabajo del día de hoy o en el examen, o en las deudas, o en amores no correspondidos y, si adicionalmente, nos permitimos a la vez estar escuchando noticias en la radio o en la televisión, donde nos inundan de hermosas noticias sobre lo mal que estamos como sociedad, país o mundo, estamos alistándonos para un día lleno de atraer solo cosas como lo que estamos pensando.

Si, por el contrario, nos tomamos cinco o dos minutos para agradecer en silencio, pensando en positivo en todo lo bueno que tenemos, en todo lo especial que somos, en todo lo bien parecidos, lo bien que trabajamos, lo bien que estudiamos, lo bien que nos relacionamos con otros, lo bien que nos queremos, empezaríamos el día con una actitud positiva energéticamente cargada para afrontar las siguientes horas por venir. Es una práctica diaria que, si la hacemos con verdadero interés en crear ese resultado, será muy rápido un hábito tan simple como el saltar de la cama y cepillarte los dientes.

Con la C de certeza te invito a comentar o plantear cualquier duda que tengas, personalmente te responderé. Si pensaste en alguien, por favor comparte este artículo ya que puede generarle valor.

¡Gracias por invertir en ti!

Santi Fernández

@yoinviertoenti

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