Una frase que nos repetimos y escuchamos de forma reiterada en el transcurso de nuestro camino es:Ahora sí que lo entendí, ¿qué hay de diferente respecto a las ocasiones anteriores en las que dijiste lo mismo?, ¿por qué crees que ahora sí es diferente?, ¿puede ser diferente en esta ocasión? Vamos a reflexionar sobre ello. 

La mayoría de las ocasiones nos engañamos a nosotros mismos y a los demás desde la necesidad de liberar un dolor creado, una situación que se nos repite o una respuesta que repetimos sin lograr el equilibrio, sin alcanzar el propósito deseado. Curiosamente, reincidimos una y otra vez, aun teniendo un alto precio que pagar, ya sea económico, emocional, sentimental, entre otros. Por eso, debemos dedicarle un poco más de reflexión al asunto, en lugar de resistir el dolor que nos produce “otra vez” esa acción que nos perjudica a nosotros y a los que nos importan. 

Compartiré contigo una visión de ello: nos engañamos porque, aun entendiendo lo que sucede, nos negamos a aceptarlo y corregirlo, o lo que es igual, nos mantenemos en nuestra zona de confort, por más dolorosa que sea. En este artículo, te invito a reflexionar sobre cómo utilizar la mejor energía para reaccionar efectivamente frente a un conflicto tomando las herramientas que nos aporta el conocimiento de la sabiduría del ADN del Alma. 

Escuchando realmente 

La mayoría de las veces nos engañamos, porque son muy pocas las personas que realmente escuchan y reaccionan productivamente frente a un conflicto para evitar volver a vivirlo revivir su experiencia. Nos decimos a nosotros mismos, que sí, que lo hacemos, “Yo sí lo hago”, pues bien, te invito a que lo compruebes, ¿hay algún aspecto, circunstancia o actitud que genera problemas en tu vida de forma reiterada?¿actúas de la misma manera una y otra vez, a pesar de haberlo entendido en las situaciones anteriores? cuando ¿se te olvida hacer algo o directamente buscas la forma de no hacer lo que habías aceptado en diversas ocasionesgenerando con ello un conflicto? 

Ahora, te invito a reflexionar sobre la infinidad de ocasiones en las que a través de una experiencia hemos entendido realmente algo y lo hemos integrado en nosotros, modificando así nuestra forma de actuar al respecto. Revisando el planteamiento anterior, te pregunto nuevamente: ¿qué diferencia encuentras entre ambas experiencias? Aparentemente, en ambos casos lo habíamos comprendido, entonces ¿qué determina la diferencia entre entenderlo y no modificarlo con “entenderlo y modificarlo”?, permíteme explicarlo. 

Diferencia entre aceptar y cambiar o no hacerlo 

 En la posición de lo entiendo y no lo modifico nos mantenemos en nuestra zona de confort o zona de seguridad, nos negamos a aceptar el cambio como camino y evitamos probar otra forma de actuar por miedomiedo a dejar de ser de una forma con la que nos hemos identificado o cualquier otra posible expresión del miedo.  

De manera similar al gato que le tiene miedo al agua, aunque sepa que ella no le hace nada y elige seguir temiéndole, asimismo, nos ocurre a nosotros, se dispara un mecanismo profundo e invisible, sin razón ni lógica que nos lleva a olvidar la lección y repetir el resultado una y otra vez; y, aunque este sea doloroso, nos mantenemos. 

Por el contrario, si lo entiendo y lo modifico es debido a la atención al presente, lejos de los dogmas y discursos del pasado, siendo libres de acceder a la mejor respuesta y adoptándola con el 100% del compromiso desde el ahora, en este mismo momento, percibiendo entonces una agradable sensación de bienestar y amor. 

Independientemente de que estemos en una situación dolorosa y percibamos ese dolor, se produce en nosotros una liberación desde el amor que nos reconforta y “sabemos que ya ha cambiado”, sentimos que ya no somos parte del conflicto ni nos identificamos con el patrón anterior. En ese momento fluimos desde la esencia. 

Alcanzando la armonía 

Puesto que todos en mayor o menor medida hemos repetido conceptos perjudiciales, necesitamos de la energía de la aceptación y el amor, como las llaves a través de las cuales podemos transformar nuestra vida desde la conciencia y el trabajo personal, aplicándolos cuando sea necesario, en los momentos que reconocemos el conflicto, el miedo o la resistencia.  

Justo en ese momento, reconocemos el miedo que nos paraliza, que nos lleva a un discurso mental de resistencia en el silencio, de justificaciones o de reproches como defensa. Ese es el motivo por el que persiste el conflicto y no logramos modificarlo. Ahora, nos detenemos, respiramos y conectamos con nuestra esencia, con el corazón para generar amor hacia nosotros mismos, hacia la situación y hacia las personas implicadas.  

Siente como las justificaciones desaparecen, los reproches pierden sentido y el silencio por la resistencia se transforma en paz. Percibe la plenitud de la liberación, donde antes había miedo y dolor, ahora solo hay paz y amor. Ahora, sí que lo hemos entendido, aceptado y modificado. 

Desde mi experiencia y junto al conocimiento personal que me aporta el ADN del Alma, cada día soy capaz de detectar el conflicto antes que se produzca para modificarlo con más fluidez, reconociendo que este camino es de por vida al igual que respirar. Dándole uso. 

Te invito a que me transmitas tu experiencia al respecto. 

Alberto Fernández 

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