Leyendo
Correr y sentirse feliz
5 min · 31

Correr y sentirse feliz

Cumplir tus objetivos te da momentos de felicidad

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste realmente feliz?, ¿Qué estabas haciendo?, ¿Qué celebrabas?, ¿Algún aumento de salario?, ¿La graduación de tu hijo?, ¿Por qué debemos esperar a tener esos momentos específicos para celebrar?, ¿Por qué no mejor, celebrar cada mañana y, sobre todo, dar gracias, por lo que somos y por lo que tenemos? Con estas palabras les presentaré poco a poco lo que soy y por qué doy gracias todas las mañanas mientras corro.

Correr me ha afirmado que soy una persona fuerte, altamente disciplinada y organizada, que, una vez que tiene un objetivo en mente, hace todo para alcanzarlo. Empecé a correr hace 11 años después del nacimiento de mi primer hijo. Un año después, al haber finalizado el primer ciclo de entrenamiento y completar mi primera maratón, quedé enganchada con ese sentimiento de libertad que me da correr y extasiada con el logro de haber culminado una meta, que apenas unos meses antes parecía monstruosa.

Fijarse una meta

Me había fijado como meta terminar una maratón al año, después de esa primera vez. Es así, que, cuando quedo embarazada de mi segundo hijo, recuerdo perfectamente que mi mentor y buen amigo me dijo específicamente que, si yo quería mantener o más bien, no perder (tanto) mi nivel de “fitness”, tenía que seguir practicando durante todo el embarazo algún tipo de actividad cardiovascular, todo esto para cumplir con mi objetivo de completar una maratón al año. Mi fecha probable de parto era en los primeros días del mes de abril y buscando opciones de una carrera para cumplir con mi objetivo, había escogido una maratón a finales del mes de noviembre, lo que me daba un poco más de 5 meses para entrenar. Así que, yo ni corta ni perezosa, seguí instrucciones de mi mentor… por supuesto, ¡al pie de la letra!

Informarte sobre la experiencia de otros

Como me gusta estar informada, leí muchos artículos y un par de libros sobre el embarazo y el ejercicio, sobre qué hacer y, sobre todo, qué no hacer durante estos meses. Contacté a varios expertos en otros países para pedir su opinión y consejos sobre este tema, además de participar en un grupo de apoyo en línea sobre mujeres corredoras y embarazadas. Lo más importante fue tener el aval de mi doctor; quien me conoce desde hace muchos años y sabe que correr es una prioridad para mí. En aquellos años, localmente no pude encontrar mucha información al respecto y las mujeres que corrían o, peor aún, que se atrevían a correr embarazadas, eran poquísimas y hasta mal vistas por muchos. Toda esta información me permitió crear un proceso que apliqué en mi rutina de entrenamiento que posteriormente compartiré con ustedes.

Una de las cosas más importantes que aprendí y que aún mantengo presente de esa etapa de correr embarazada, fue escuchar a mi cuerpo y ser inteligente. Debía encontrar un balance, después de todo, una personita crecía dentro de mí, pero también quería seguir practicando uno de mis pasatiempos preferidos y que me hace sentir tan plena, como es correr.

Cómo lo hice…

Corría en las mañanas y esto me ayudaba a contrarrestar las náuseas, corría para sentirme menos hinchada, fui creativa para contrarrestar la incomodidad del crecimiento inminente del busto, corría muy despacio y con calma, prestando atención a no tropezarme. Tu cuerpo sabe lo que hace. Automáticamente, a las pocas semanas de quedar embarazada, perdí toda la velocidad, como si el cuerpo me mandara el mensaje de “ándate con calma”.

Algunos días corría 15 minutos, otros 60, pero siempre escuchando a mi cuerpo. En un par de ocasiones mi doctor me dijo que me quedara tranquila y así lo hice. Corrí hasta la semana 35 al aire libre y después de la semana 36, me mudé a la caminadora del gimnasio para tener menos impacto en el cuerpo. Debo confesar que algunas personas me miraban asombradas y a la vez sorprendidas por presenciar aquella hazaña, ¡una mujer embarazada corriendo!, ¡Qué locura!, habrán pensado. Hasta me llegaron a decir que estaba matando a mi hijo con esta práctica. A la semana 38, competí en una carrera de 3 kilómetros hecha especialmente para mujeres embarazadas, en la cual gané el primer lugar y muchos premios para él bebe. Finalmente, mi hijo llegó al mundo en la semana 41, pesando 8.8 libras, parto natural y sin epidural, casi casi en casa, pero esa historia la dejo para otro artículo.

Bebé recién nacido, lactancia materna y maratón

¿Recuerdan mi meta de completar una maratón al año, es decir, 5 meses después de haber dado a luz? Bueno, yo la tenía muy fija en mi mente. A los 5 días después de haber salido del hospital, fui a correr un par de kilómetros, de regreso a la cinta costera y sin el peso de la barriga, ese momento fue liberador y el inicio de un nuevo comienzo.

Un bebé de semanas de nacido, lactancia exclusiva y entrenando para una maratón. Me despertaba a las 4:30 de la mañana para ordeñarme por 30 minutos antes de salir a correr, esto cumplía dos funciones muy importantes; me vaciaba los senos para no correr con el busto lleno de leche, lo cual es sumamente incómodo y dejaba el biberón listo para que mi esposo se lo diera en cuanto se despertara el bebé. Esto fue así durante los 5 meses que tuve para entrenar. Llegó noviembre y completé mi maratón anual. Pensarán que estaba pasando por un momento de locura post parto, pero, todo lo contrario, ese era un momento para mí, para darme el espacio que tanto necesitaba, para ajustarme a los cambios de ser mamá de dos, para recentrarme y para reconocerme.

Correr ha sido lo mejor…

Empecé a correr hace 11 años y nunca he mirado atrás, ha sido lo mejor que el destino ha puesto en mi camino. Me siento muy identificada con este escrito que comparto citando a George Sheehan de su libro The Essential Sheehan:

“Correr me hizo libre. Me libró de la preocupación por la opinión de los demás. Me despojó de las reglas y regulaciones impuestas por los otros. Correr me permitió empezar de cero. Me libró de esas capas de actividad y pensamientos programados. Desarrolló nuevas prioridades sobre comer y dormir, y qué hacer con mi tiempo libre. Correr cambió mi actitud sobre el trabajo y el juego. Sobre quién realmente me gustaba y quién realmente gustaba de mí. Correr me permitió ver mi día de veinticuatro horas con una nueva luz y mi estilo de vida desde una perspectiva y un punto de vista diferente, desde adentro en lugar de desde afuera”.

 

Ver también

Finalizo este escrito dando gracias por:

Haber quedado embarazada y llevar un embarazo sano que me permitió correr.

Haber tenido un bebé sano.

Haber completado mi maratón anual 5 meses después de ese nacimiento.

A todas las personas que me apoyaron para que yo pudiera cumplir mi meta.

Por correr y sentirme feliz.

Ver comentarios (0)

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Copyright © Todos los Derechos Reservados

Aviso Legal - Política de privacidad - Política de cookies

Desplazar al Inicio