El espejo permite ver nuestro reflejo, sin embargo, ¿qué es lo que vemos realmente cuando estamos frente a él? Recientemente, leía un libro y posteriormente vi una película titulada ¿Y tú qué sabes?, la cual habla de los estudios recientes sobre la física cuántica y cómo esta disciplina nos da luces respecto a que nada es lo que parece. Es algo, créanme, muy pero muy denso para hablarles hoy, por ello pienso que sería más útil hablarles del espejo.

Es muy probable que una de las primeras cosas que haces al despertarte sea ir al baño y allí una de las rutinas es cepillarte los dientes, antes o después de ir a la ducha. En todo caso, mi pregunta para ti es ¿qué ves reflejado en el espejo?, ¿qué te dices cuando te ves en él?, ¿qué sientes? Es probable que nada, porque estás pensando en otras mil quinientas cosas distintas a sentir que estás cepillándote bien los dientes o disfrutando del agua en la ducha, en vez de disfrutar de ese maravilloso momento presente. Seguramente estemos en el pasado o el futuro o en ninguno de los dos, pensando en algo que no existe y habrá otras y otros que cuando se ven, sienten, se dicen, qué feo estoy, qué gordo, qué calvo, qué arrugas, qué mal la pasé anoche, qué estúpida eres por creerle a ese tipo…

Toda esa capacidad de tolerancia que tenemos hacia nuestros pensamientos y juicios sobre nosotros es la misma que le permitimos a otros que nos digan, hagan o piensen. Esa autoestima en la capacidad de hacer juicio de nosotros mismos es clave para poder relacionarnos eficientemente con otros. Nuestras reacciones son el reflejo de lo que sentimos por dentro de nosotros mismos, de lo que estamos haciendo bien o bien mal.

Relaciones sanas iniciando con el espejo

El uso impecable de la palabra es fundamental para tener unas relaciones sanas empezando con el espejo.  Lo que nos decimos a nosotros en forma de juicios y lo que le decimos a otros tienen un profundo impacto, sea este bueno o malo, pero lo tiene.

Cuando vemos que un político cambia de manera dramática su forma de relacionarse y deja de ser quien solía ser para convertirse en una persona inaccesible, es probable que tenga mucho que ver con la cantidad de aduladores que le dicen que lo está haciendo muy bien, aunque sea lo contrario y este, al hacerles caso, es decir, dándole poder a la palabra del otro, da por hecho que lo está haciendo muy bien y deja por completo de escuchar. Entonces, el poder de lo que nos decimos y lo que decimos a otros tiene un impacto, por lo que les invito a ser más compasivos con ustedes mismos, para así poderlo ser con otros.

El ejercicio del espejo es sencillo, mientras se cepillen los dientes, pues simplemente estén presentes y si algún pensamiento negativo ronda, simplemente obsérvenlo, no lo rechacen, entonces perderá poder para dejarles que den entrada a un pensamiento positivo o se digan cosas bonitas, cuánto valen, qué tan bellas se ven esa mañana, qué bien preparados estamos para el examen o la presentación de hoy, qué chévere que nos sentimos o qué sexy y cuán atractiva o guapo nos consideramos, por ejemplo.  Esta simple pero poderosa manifestación de agrado hacia su propia persona les hará un amanecer distinto para enfrentar a muchos otros espejos que son sus relaciones personales diarias.

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Santi Fernández

@yoinviertoenti

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