Antonio Guillén comenzó su carrera en la reconocida compañía teatral venezolana Rajatabla. De pronto su novia pianista sufrió una enfermedad; sus manos no respondían a la gran velocidad con la que el cerebro le ordenaba interpretar piezas muy exigentes. Ante ese desafío, el don de servicio de Antonio y su vocación como sanador lo llevaron a elegir su nueva vida: aprender, practicar y enseñar técnicas ancestrales de masaje tailandés, shiatsu, reflexología, stretching y otras corrientes terapéuticas descubiertas de la mano de su maestro Zen, José Augusto Vergara. Durante 22 años de carrera ha profundizado en el desarrollo de herramientas de crecimiento personal, afectivo y social, el abrazo, terapias sensoriales, masaje sueco, técnica de roce superficial, entrenamiento en masaje tántrico y otras modalidades de masaje para parejas.

Antonio nos muestra en su clase que las manos son el mejor medio para comunicarse y dar amor. Que hay que aprender a abrazar, pues un buen abrazo dice más que cualquier conversación. Que el sexo no se reduce a tres platos, pasos o zonas físicas… y que podemos redescubrir nuestro cuerpo, pues las zonas erógenas están en toda su extensión a través de la piel, el órgano sensorial más grande del cuerpo humano.

Antonio Guillén nos enseña una nueva forma de usar nuestras manos. En sus cursos, talleres y encuentros, nos ofrece técnicas para desarrollar el arte de tocar, ejercicios físicos, de sensibilidad y plasticidad, para conectar de un modo diferente con nuestra pareja, lograr una nueva complicidad y mantener viva, renovar e incluso rescatar una relación.

Esta es su clase magistral en YOInvierto

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