Uno de los grandes retos que tenemos como seres humanos desde que nacemos, es que absolutamente todos empezamos desde cero, sin experiencia y aunque en muchos casos el ambiente no es para nada el más propicio, de manera puntual y objetiva, cada decisión nos va llevando a un punto en donde se van abriendo nuevos horizontes. Lastimosamente, la gran mayoría de las veces todo esto ocurre de manera inconsciente y automática. A lo que hago referencia es que las oportunidades las genera el contexto en el que te desenvuelves en vez de ser buscadas por ti.  

Mi madre, siempre en otro contexto, me decía cuando era niño “no me busque que me encuentra” y hoy en día esa, ha sido una de las lecciones más importantes que aprendí. ¿Cuántos de nosotros nos levantamos con la certeza y la claridad absoluta de seguir alineados a nuestra visión? 

En mi experiencia como conferencista y entrenador, he logrado ver cómo las personas no tienen una visión que perseguir, no ven su futuro y seguro por eso, no sólo viven desmotivados, sino que en el fondo no saben qué es lo que están buscando. Es en este punto en el que quiero hacer una pausa, detén lo que estás haciendo y solo busca un espacio de tranquilidad; define el día, la hora, el lugar y describe esa gran visión para tu vida. Observa tus finanzas, tu salud, tu cuerpo, tu carrera, tu familia y establece ese ideal por el cual luchar, por el cual levantarse todos los días y trabajar incansablemente, ese ideal que te permita finalizar el día con una sonrisa de satisfacción. Aquí es importante que te agendes y te comprometas a hacerlo, dale la importancia que se merece ese futuro soñado. 

En ese orden de ideas, si ya existe un ideal, ahora la pregunta que por naturaleza debes hacerte es, ¿cómo llego a ese destino soñado? y para eso quiero que te detengas un segundo y entiendas las decisiones que vas a tener que empezar a tomar desde ahora. Esto lo menciono porque, aunque no esté en el panorama, las decisiones que vas a tener que tomar a partir de ese momento van a ser las más difíciles, pero estoy seguro de que serán las más gratificantes. 

Crea el plan de tus sueños  

Una situación que se presenta muy a menudo, y que para mí es una triste realidad, es que las personas en este punto tienen grandes sueños, pero planes pequeños o lastimosamente nulos, por lo menos en las áreas más importantes. Un gran sueño viene con un gran plan, así que empieza a hacer una lista en cada área de tu vida e identifica cuáles son esas metas que vas a cumplir. “Sube al último piso de tu vida” y mira de manera panorámica ese horizonte y, a partir de ese momento, determina ese gran ¿cómo lo voy a conseguir? 

Ya tienes la visión y la misión, tienes claro las decisiones a asumir y las metas a alcanzar. Solo queda, en este punto, actuar incansablemente por el resto de tu vida. Recuerda algo clave, la visión se escribe con lapicero y la misión con lápiz. Toma acción inmediata y establece en cuál de las 3R te encuentras. 

  1. Recuperación. Tienes claro hacia dónde vas, hablando de consciencia y claridad. Tu futuro está encaminado y alineado con tu visión. 
  1. Reinvención. Tienes claro el futuro, pero las decisiones que has venido tomando te han hecho ciertamente inconsciente y reactivo alejándote de ese futuro. 
  1. Renacimiento. Suelta todo y empieza desde cero a cosechar las metas que te lleven a ese futuro mejor.  

Recuerda siempre que estás a una decisión y una acción de la vida que soñaste siempre que estén alineadas con tu visión. #0EXCUSAS. 

 

Paul Raminfar 

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