Valorarse como persona, tener amor propio internalizado y consciente es el atributo fundamental para evitar el abuso, la humillación, el secuestro de tu identidad y libertad de elegir, en el mundo convulsionado de hoy. 

Apenas un centro de entrenamiento 

Como he escrito en otros artículos, estoy totalmente convencido de que nuestro lindo planeta azul, que llamamos tierra, fue el lugar elegido para ser uno de los muchos centros de entrenamiento del universo, dedicados al proceso de evolución espiritual y a través de la experiencia del “ser humano”, con todo lo que esto significa: emociones extremas o suaves, sentidos, sentimientos, amores, pasiones, traiciones, alegrías, tristezas, desesperos, dificultades, contentamientos, euforia, depresión… 

Un lugar diseñado con millares de desafíos de todas las especies para sus habitantes, un lugar para sufrir y ser feliz, un lugar lleno de tristezas y alegrías, un lugar diseñado más para confundir que para explicar, en fin, un centro de pruebas de todos los grados de dificultad para llevarnos a un estado superior de evolución.  

En este mundo tan competitivo y muchas veces tan perverso, tener la autoestima y amor propio bien desarrollados e incorporados a nuestra conciencia, es fundamental para no ser abusados y humillados por otros ni por las circunstancias de la vida, y mucho menos permitir que secuestren nuestra identidad y libertad de elegir.  

Valorarse y quererse lo suficiente es lo único que va a permitir que nuestro poder interior tenga la capacidad de enfrentar todo lo que pase en nuestra vida, con la cabeza bien en alto. Esto es, indudablemente, el requerimiento básico para nuestro éxito personal y profesional. 

Somos los actores, directores y guionistas de nuestra vida y, por tanto, los únicos responsables de los resultados que se obtengan en base a todas las decisiones tomadas. 

En nuestras manos está la oportunidad de tomar la decisión consciente de valorarnos y querernos por encima de todo, equilibrando la fortaleza y el poder que poseemos, lo que nos permitirá crear el éxito que merecemos y queremos. 

Necesidades imaginarias 

Me gusta pensar que nacimos con todo lo que realmente necesitamos para vivir una vida plena y feliz. La madre naturaleza nos ha regalado gratis todo lo esencial para esta “misión” … todo disponible y en abundancia. 

Nos toca conectarnos con el flujo natural de la vida, sin apego a las expectativas creadas por nuestra mente. 

El vacío interior lleva a los seres humanos a crear “necesidades imaginarias” y lo conduce a la búsqueda incesante de juguetes y materiales del mundo exterior, esto es todo lo que nuestra mente necesita para divertirse, controlarnos y convertir nuestra vida en un mar de dificultades. 

Por eso te invito a conocerte realmente, a conectarte con tu real y enriquecido mundo interior, enfócate en lo que es realmente esencial para tener una vida feliz y tomar las riendas de tu destino, diferenciando claramente las necesidades reales de la vida humana de aquellas sin sentido, creadas por la mente y el mundo exterior. 

En ese proceso de valorarse y quererse como claves para el éxito personal, se torna fundamental responder a algunas preguntas básicas. Te invito a dedicar algunos minutos u horas, si es necesario, para reflexionar sobre: 

  • ¿Cuánto vale la oportunidad de vivir nuestra propia vida? 
  • ¿Cómo invertir el tiempo y el libre albedrío para maximizar nuestro aprendizaje en esta vida? 
  • ¿Cuánto cuesta achicarse y dejar que secuestren nuestra identidad y libertad de elegir? 
  • ¿De quién depende nuestro éxito personal? 
  • ¿Confiar en los otros o confiar en nosotros? 

Valorarse, principio intrínseco de la vida 

¿Cómo medir “cuánto vale la oportunidad de vivir nuestra propia vida”? Si tenemos la suerte de vivir una larga vida, viviremos unos 90 años, de los cuales, pasaremos 30 años durmiendo; nos restan 60 años despiertos, de los cuales 18 representarán nuestra niñez y adolescencia; de los 80 a los 90, ojalá tengamos salud para disfrutar de los últimos 10 antes de la muerte; no más de 32 años de vida adulta, ojalá con salud, ojalá conscientes, ojalá presentes, ¡ojalá y sin miedo a vivir! Son apenas 32 años… ¡nada! ¿Cuántos de esos 32 años estamos dispuestos a desperdiciar por miedo al fracaso, por miedo a rechazos, por miedo a vivir? Sin valorarnos y sin querernos, seguramente nuestra vida no valdrá mucho y cuando la muerte se presente, no habremos hecho casi nada de valor real, ni dejado algún legado valioso… ¡así de simple y triste! 

Estoy seguro de que después de esta reflexión todos estarán de acuerdo que necesitamos decidir cuidadosamente cómo vamos a invertir el tiempo y cómo vamos a usar el libre albedrío para maximizar nuestro aprendizaje en esta vida… ¿sí o no? Sin miedo a equivocarme, les aseguro que la mejor inversión que podemos hacer es en nosotros mismos, en conocernos, en amarnos, buscar saber quién somos realmente y a qué venimos a este planeta. ¡La mejor inversión es despertar y vivir intensamente los años que aún nos quedan antes de la inevitable muerte! 

La creencia más perversa 

¿Por qué sabiendo lo preciada y corta que es la vida, permitimos que minimicen y secuestren nuestra identidad y libertad de elegir? ¿Por qué nos domina el miedo a fallar, ser rechazado, ser ridiculizado, a no colmar las expectativas de los otros y a no ser valorados por los demás? 

La creencia más perversa que limita la vida de la mayoría de los seres humanos es que tenemos que ser lo que los otros quieren que seamos, para entonces ser dignos del amor de todos. Dejar que el mundo exterior defina si somos dignos o no del amor, ¡es como dejar que el aire decida entrar en nuestros pulmones cuando quiera! Ser digno de amor es como respirar, es nuestra elección, nuestra decisión… en verdad, en los dos casos no tenemos la posibilidad real de no hacerlo por mucho tiempo… podemos dejar de respirar y no ser dignos del amor por algún tiempo, pero no por mucho tiempo, si queremos estar vivos, pues tanto la falta del aire como del amor, ¡indudablemente nos mata! 

También es cierto que nuestro éxito personal, profesional y espiritual depende exclusivamente de nosotros mismos, de nuestra actitud delante de los desafíos de la vida, del amor que nos profesamos y de la confianza que tenemos en nuestra capacidad de luchar, vencer y lograr lo que queremos. Por cierto, otras personas o circunstancias nos pueden ayudar o dificultar nuestra jornada, pero en última instancia, nos toca a nosotros mismos diseñar, planear y ejecutar nuestras acciones para hacernos cargo de nuestro destino… como decia Nelson Mandela citando el poema Invictus de William Ernest Henley “I am the master of my fate and the captain of my soul”en español, “Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”. Sabias palabras… Entonces, ¿cómo lograr ser el dueño de nuestro destino sin valorarse y quererse? ¿Cómo? 

Confía apenas en ti 

En este artículo hemos hablado mucho acerca de “los otros”, de lo que esperan de nosotros y el temor que nos genera no ser capaces de atender a las expectativas de “los otros”. Sin embargo, hasta ahora no hemos abordado la cuestión crucial: ¿quiénes son los otros? 

El maestro espiritual, Ramana Maharshi una vez dijo “el otro no existe”, y eso es muy cierto. Si consideramos que “el otro” apenas existe, ¿por qué le damos vida y poder sobre nosotros? Si no empoderamos el mundo exterior y las personas que nos rodean, nadie podrá afectar nuestra vida. Siempre que alguien o algo nos afecta, es porque se lo permitimos. 

Somos los únicos que tenemos el poder natural para comandar nuestra vida y destino, ¡nada ni nadie! Cuando confiamos en nosotros mismos, cuando nos amamos y nos valoramos, ¡no necesitamos confiar en nadie más! ¡Nadie es capaz de traicionarnos o lastimarnos si confiamos plenamente en nosotros mismos!  

Si nuestra pareja nos deja por otro, no es una traición, es apenas una elección… cuando confiamos en nosotros entendemos que los hechos son los hechos y no necesitan ser interpretados o dramatizados. Si tu jefe promueve a otro para una posición que deseabas, no es una traición… es una elección, que tal vez pueda ser una gran lección, si eliges no dramatizar y dejar que tu ego y tu mente te confundan. 

El hecho simple es que hubo una elección y tú no fuiste el elegido, y la lección puede ser que debes prepararte en todos los sentidos para que la próxima vez, tú seas el elegido. Confía plenamente en ti y observa los hechos externos, simplemente como hechos, externos y no como juicios del mundo sobre ti, y seguramente llegarás a un lugar de paz interior permanente en donde reina la abundancia. Valorarse… 

Reflexiones finales acerca de valorarse 

Creo que con todas las reflexiones que hicimos hasta ahora, podemos concluir este artículo reafirmando, que valorarse y quererse es la clave para el éxito personal y profesional que todos merecemos. A partir de nuestro amor propio, autoconfianza, neutralidad y conciencia del proceso natural de esta vida, seguramente llegaremos al lugar que merecemos para vivir en amor y abundancia, tal como decía John Rogerutilizando todo para “crecer, aprender y avanzar”. 

 

Creso Henrique  

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